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Presidente de UNAMOTAXIS, Esteban Beltré condena crimen ocurrido en Santiago y llama a profundizar la regulación e identificación del mototaxi formal

El presidente de la Unión Nacional de Mototaxis (UNAMOTAXIS), Esteban Beltré, condena de manera enérgica, categórica y sin matices el hecho criminal ocurrido en Santiago, donde el ciudadano Deivy Carlos Abreu Quezada perdió la vida tras ser perseguido y brutalmente agredido por individuos que se desplazaban en motocicletas.

Como organización nacional del sector motoconchista, expresamos nuestro profundo pesar ante esta tragedia y nuestra solidaridad con los familiares de la víctima. Ningún acto de violencia, persecución, agresión con armas blancas, pedradas o cualquier otra conducta criminal puede tener justificación en una sociedad de derecho, mucho menos cuando tales acciones pretenden confundirse con el ejercicio de una actividad de transporte que debe desarrollarse dentro de la ley, el orden y el respeto a la vida.

Desde UNAMOTAXIS rechazamos toda conducta violenta, indecorosa, irreverente y ajena a las leyes, reglamentos y normas que rigen la convivencia ciudadana. Nuestra posición es clara: los conflictos no se resuelven con violencia, ni por manos propias ni mediante acciones colectivas fuera del marco institucional. Los conflictos deben canalizarse por las vías legales y ante las autoridades competentes.

Asimismo, consideramos necesario hacer una precisión importante ante la indignación nacional que ha generado este caso: no todo el que utiliza una motocicleta o porta un chaleco representa al mototaxi formal, organizado y regulado.

Desde hace tiempo venimos alertando sobre la presencia de impostores, individuos que usan chalecos de manera irregular o fraudulenta, y que terminan confundiendo a la ciudadanía y manchando la imagen de miles de hombres de trabajo que sí operan correctamente identificados, adscritos a paradas reconocidas y sujetos a controles internos.

Nuestro compromiso con la seguridad ciudadana va más allá de la defensa gremial. Hemos sido y seguiremos siendo una estructura de apoyo en la identificación de personas que intentan infiltrarse o actuar al margen del sistema organizado. El mototaxista debidamente registrado debe poder distinguirse con claridad del delincuente, del “pirata” y del falso conductor que opera fuera de todo control.

Por ello, reiteramos nuestro respaldo a los procesos de regulación, depuración, identificación y verificación tecnológica del servicio. Entendemos que el usuario debe contar con mayores garantías para saber quién lo transporta, a qué parada pertenece el conductor y bajo qué esquema de control opera, ese es el camino correcto para dignificar el servicio y ofrecer mayor seguridad a la población.

En ese contexto, instamos a las autoridades municipales y al INTRANT a reforzar y ampliar los esfuerzos de regulación del sector; a endurecer la exigencia del chaleco normativo oficial; a desmontar la cadena de producción y venta irregular de chalecos fuera del régimen autorizado; y a avanzar con mayor decisión en un modelo de control que permita separar al trabajador formal del infractor y del criminal.

El servicio de mototaxi cumple una función real en la movilidad diaria de millones de personas, especialmente en la conexión de última milla. Pero, precisamente por su importancia social, no puede seguir conviviendo con la informalidad descontrolada, las suplantaciones ni los vacíos de identificación. La seguridad del usuario, del conductor responsable y del espacio público exige más regulación, no menos.

De nuestra parte, en UNAMOTAXIS reforzaremos los mecanismos internos de disciplina y control, incluyendo mayores acciones sancionadoras dentro del gremio, el fortalecimiento de pruebas de dopaje, mejoras en la vestimenta e identificación del conductor, y mejores condiciones de orden y presentación en las paradas y sus entornos de transbordo.

Hoy reiteramos una verdad esencial: quien agrede, persigue o mata no representa al mototaxi; representa la criminalidad. Y, como tal, debe recibir todo el peso de la ley.
UNAMOTAXIS exige que este crimen sea investigado a profundidad, esclarecido plenamente y sancionado de forma ejemplar.

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