España conquista su segundo Mundial tras doblegar a Argentina en la prórroga

EAST RUTHERFORD, Nueva Jersey — El cielo de East Jersey se tiñó de rojo furia. En el punto culminante del Mundial más grande e intenso de la historia, España volvió a tocar el cielo del planeta fútbol este domingo. Con un sufrido pero merecido 1-0 en el tiempo extra frente a una encomiable Argentina, La Roja rompió el cerrojo albiceleste para consagrarse bicampeona del mundo, repitiendo la gesta dorada alcanzada en Sudáfrica 2010.

El zurdazo que vale una Copa

El partido, disputado con la tensión al límite tras 90 minutos de vértigo, encontró su eclosión en el segundo tiempo de la prórroga. Corría el minuto 106 cuando Ferrán Torres, con la jerarquía de los elegidos, conectó un violento zurdazo que dejó sin opciones al arco defendido por la muralla argentina.

Ese tanto desató la locura en el banquillo español y coronó una superioridad que se venía gestando desde el silbatazo inicial. España dominó el compás del encuentro a través de su tradicional posesión de pelota, sometiendo a un rival que aguantó con el cuchillo entre los dientes.

La muralla del «Dibu» y el sueño trunco de Messi

La gesta española no fue sencilla. Durante los tiempos regulares, el combinado europeo se topó una y otra vez con media docena de intervenciones providenciales del guardameta Emiliano «Dibu» Martínez, quien sostuvo a Argentina con atajadas monumentales.

Del otro lado, la gran ilusión de la Albiceleste se desvanecía. Lionel Messi, líder incansable de su nación, se quedó a las puertas de alcanzar al francés Kylian Mbappé como el máximo goleador histórico de los mundiales. Tampoco pudo concretar la ansiada defensa de la corona, privando a su país de emular la histórica hazaña de Brasil en 1958 y 1962.

Resistencia numantina y golpe definitivo

El desgaste físico pasó factura en el tramo final. Argentina debió remar a contracorriente y con un hombre menos durante todo el alargue, luego de que Enzo Fernández fuera expulsado en el ocaso del tiempo reglamentario por una dura falta sobre Pau Cubarsí.

Con superioridad numérica y un despliegue físico impecable en los 39 días de este maratoniano torneo, España supo madurar el encuentro. El pitazo final selló la historia: La Roja vuelve a reinar en el firmamento del fútbol mundial.