Fallece en Nueva York el legendario merenguero Alex Bueno, “El Mayimbito”, a los 62 años


NUEVA YORK.– El arte dominicano está de luto. Alex Bueno, considerado una de las voces más melódicas y prodigiosas de la música caribeña y figura imprescindible de la «época de oro del merengue», falleció este jueves en la ciudad de Nueva York. El deceso del artista se produjo a sus 62 años, tras una batalla de ocho meses contra un tumor cerebral.


Conocido cariñosamente como “El Mayimbito” —un apodo ganado por su carisma, impecable timbre y una cercanía artística con Fernando Villalona—, el intérprete deja un vacío irremplazable en el cancionero popular, tras haber consolidado un legado musical plasmado en más de una veintena de producciones discográficas.
Un prodigio de la música desde la cuna
Nacido el 22 de septiembre de 1962 bajo el nombre de Alejandro Wilberto Bueno López, el artista se crió en San José de las Matas (Sajoma), en la provincia de Santiago, donde su idilio con la música comenzó prácticamente desde sus primeros pasos. En declaraciones ofrecidas en vida, el cantante recordaba que existían grabaciones familiares que lo captaban cantando con apenas tres años de edad, y que fue su madre quien le enseñó a tocar la guitarra cuando solo tenía seis.
Su plataforma de despegue hacia el estrellato nacional ocurrió en un año clave: 1978. Con apenas 16 años, Alex Bueno se alzó con el primer lugar en un festival de la voz organizado en el emblemático programa televisivo de Wilfrido Vargas, transmitido por Radio Televisión Dominicana, marcando el inicio de una carrera profesional de 45 años.
Versatilidad inigualable y éxitos intergeneracionales
El sello distintivo de Alex Bueno fue su asombrosa capacidad para navegar con éxito rotundo en múltiples géneros musicales, un privilegio reservado para muy pocos artistas de su generación. Inmortalizó su carrera no solo en el merengue y la bachata, sino también en la salsa, el bolero y la balada, siempre acompañado de su icónica frase de identidad: “¡Ay Dio’ mío!”.
Dentro de su extenso catálogo de más de medio centenar de éxitos, el público bailable y romántico atesora piezas fundamentales como:
Merengue: «Colegiala», «¿Quién te riza el pelo?», «Qué cara más bonita», «Me muero por ella», «A donde vayas», “La radio», «Amor divino», «Esa pared» y el «Hijo de Yemayá».
Salsa: «Jardín prohibido».
Bachata: «Que vuelva», «Ese hombre soy yo» y la colaboración histórica «Nuestro amor», junto a Romeo Santos.
Luces, sombras y redención
La trayectoria de «El Mayimbito» estuvo marcada por intensos contrastes. Mientras su popularidad crecía exponencialmente y recibía el amor incondicional de su pueblo, en el plano personal enfrentó duras batallas contra la adicción a las drogas y el alcohol, problemáticas que lo persiguieron durante gran parte de su vida artística.
Sin embargo, los últimos años del intérprete se convirtieron en un testimonio de resiliencia y fe. El artista logró un exitoso proceso de desintoxicación, apartándose de los vicios y encauzando su vida personal y profesional bajo una profunda convicción espiritual y los caminos de Dios.
Con su partida, la República Dominicana y la comunidad internacional despiden a un artista de sensibilidad única, cuya voz irrepetible quedará grabada de forma permanente en la identidad musical de América Latina.